lunes, 8 de octubre de 2018

Eterno resplandor

Giras la cabeza una vez más, haciendo que tu preciosa melena, llena de fuego, refleje los rayos de sol que tanto juego dan a tus mechones enredados.

Sonríes, y ahora soy yo el que proyecta sus mejores recuerdos.

Recuerdos en los que el color naranja, rojo fuego y mostaza son los intérpretes de una divertida comedia.

No quieres detenerte, nada te para, y a mí, me haces avanzar cada vez más a esa zona de luz que tu llamas hogar.

Tu fuego me da calor, me protege; y, sobre todo, me hace olvidar los daños de la vida.

He alcanzado el raudo ritmo de las estrellas, ahora brillo e ilumino a quienes con ingenio atisban su mirada en mí.

Inmensas tempestades fueron calladas con los atardeceres de tu mirada, incluso aquellas causadas por quienes tu ira no conocían.

Mirándote te suplico por otra de tus sonrisas, para así, poder ahuyentar a la oscuridad que viene tras el ocaso.  

Mas no todo es eterno, y tú, calatea salvaje, ansiosa de deseos y libre, fuiste fugaz, un deseo único en la inmensidad de un cosmos eterno.

miércoles, 16 de mayo de 2018

La batida del arquero al artero

Y dime, ¿cómo es llevar una doble vida
en la que tu única arma es la mentira?

Las pesadillas han pasado a ser tu nueva conciencia,
incapaces de detener tu malevolencia.
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Te liberas de toda carga,
tomándolo por hecho,
dejando a los demás con despecho.

Los días se nublan para tus más allegados
cerniéndose sobre ellos la sombra
de tu despiadado pasado.

¡Qué dolor han de sentir en el pecho,
para que su torturador ceda la tortura!

Mentira tras mentira crece tu ira;
considerándose únicamente como legítima
tu irreemplazable verdad.

Como arácnido de ocho patas tejes cada día
tu propia red de falacias,
la cual no podrá amortiguar
 la caída de la confianza
que ellos te depositaban.

Deseando al artero, finalmente, pues,el más absoluto desamparo. 



A más ver, 
             Samantha Wind

lunes, 14 de mayo de 2018

Ossa sanitatis



What’s on your wish list¿Sientes eso en los huesos? Dime que lo sientes.

Siente sus caricias, su tacto…, ¿no oyes que te está llamando?

Al principio empezó como algo que los odios eran incapaces de captar, pero ahora es alto y claro. 
Como la melodía que eriza el vello de la piel, mueve las caderas y transporta a un lugar idílico.

Lo estoy intentando o, ¿no lo ves?

Qué difícil es alcanzar lo que una vez se tuvo con tanta facilidad

Pero esta ahí, ¿no lo escuchas? ¿No lo sientes?

Casi llego a ello, pero se me escapa.

El muro que una vez derribé con la voz de miles de gigantes me lo impide.

Ahora los pequeños duendes han creado una red que me bloquea.

Solo dime que ves como lo intento.

Solo sé que me siento caer y que el fino hilo de una telaraña me atrapa para poder seguir.

De repente siento su abrazo y noto como su voz consuela mi agitada conciencia.

martes, 1 de mayo de 2018

Primavera



Las rosas florecen tras el paso de las lluvias torrenciales de un invierno frío.

La tempestad en calma extiende su manto sobre el cielo para pintarlo de un rosado moteado.

El hielo azul de los corazones se derrite con el toque de las lenguas suaves de los colibrís sobre los cristales mojados del alma.

Y tú me cantas al alba para que inhale el último suspiro de tristeza que dejó el frío de tu última lágrima.



                                     A más ver,
                                                Samantha Wind

miércoles, 18 de abril de 2018

Aquel pequeño Oliver Twist

Los vapores de la fábrica le hacían toser
ríos de sangre condensada
en su existencia amargamente marchitada.

Levantó la mirada hacia el cielo
y con su mano negra,
podrida por el carbón,
hizo una pequeña visera para resguardarse del sol.

Vio como aquella espesa nube,
que tan dentro llevaba en los pulmones,
se expandía sobre un bello cielo
que hacía años que viera el azul de las estrellas por última vez.

Tosió, la sangre cada vez era más oscura,
Y con cierto desdén alzó la mano,
que esperaba que, por última vez,
le diera de comer.

La gente paseaba sin reparar siquiera
en uno más de tantos,
en un niño más que se labraba su futuro,
con los pies descalzos y piel de escuerzo,
un espíritu quebrado.


El sol empezó a deshacerse
en pequeños copos blancos
y su luz anaranjada
se tornó serena y apacible,
bendiciendo con su suave haz
el aullido del lobo
que hambriento esperaba
y rogaba.

Las campanadas de la iglesia,
ocultada tras la neblina
que la contaminación provocaba,
anunciaba una angustiosa media noche.

Sobre la tierna nieve yacía
también un aún tierno cuerpo
que hacía unos breves instantes
tosía, condenando sus sueños
y esperanzas, cuya lucha nunca desistió
¡Contemple cómo se ahoga en su propia negra sangre!

El lobo sediento e impaciente
no aminoró el paso ni por un segundo
y con gran deleite se abalanzó sobre su presa,

creando un océano rojo de anhelos
sobre la blanca nieve de enero.



martes, 3 de abril de 2018

La ablepsia de Baudelaire


Enciende la llama del sol que alumbra los hastíos de la humanidad.

Dibujándolos como la figura de fe por la que todo ser viviente respira, consolando sus llantos de la ternura de las caricias.

Olvida las asperezas del asfalto que desoyó tu corazón y recuerda la hierba que una vez invadió, suavizó y tranquilizó las llagas de tu quemazón.

Ahora abre los ojos y recupera la vista que una vez la ablepsia por la avaricia te arrebató.

Y con un último latido de esperanza, recibe la luz verde que cegará tus ojos con confianza.

lunes, 26 de marzo de 2018

Oda al asesino de almas


Quebraste mi alma como si de hielo en una luna congelada se tratara.

Derribaste las fuerzas que defendían mi fuerte de valor e intrepidez.

Jamás supiste que las lágrimas que derramaba eran por las barbaries que tú osabas cometer.

Gritaste a mis oídos con ráfagas de fuego, grabando tus necias palabras como un hierro candente en mi cerebro

Silenciaste mis bellos cantos, sueños y esperanzas con tu destrozada conciencia de mezquino tirano.

Engañaste, trastornaste, maldijiste y condenaste el brillo de la estela de mi inocencia, destripándola y enviándola a los abismos del infierno del que tú decidiste escapar, arrastrándome a compartir la locura que no supiste combatir.

Y ahora, yo, destrozada y sin salida, hundida en tu pozo de estiércol, miro con pena la última luz de alegría que nunca podré poseer.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Anisoptera



La búsqueda es algo constante,
como seguir el ritmo de los timbales
al son de los fuegos vivaces de nuestras entrañas.
 
Es un ritmo en sentido único,
con el propósito de conducir el alma a su liberación.

No sigas el susurro de las hojas
 entre los arboles del otoño.
Sigue el sonido de los timbales que se filtra entre ellas
en el solsticio de verano.

¡Qué naturaleza! ¡Qué sonido de satisfacción!

La tribu te llama, la búsqueda te encuentra,
y el ritmo te envuelve como las enredaderas de tu cabeza.



                                                               A más ver,

                                                                             Samantha Wind

sábado, 10 de marzo de 2018

La fábula

Mas tú sabes bien lo que yo una vez fui.

Y mi engaño de una realidad alterada jamás pudo ser.

Lo campos brillan con la ironía que tu melancólica sonrisa solía mostrar.

Girasoles que se vuelven y se revuelven entre bastos mechones humedecidos por el rocío ardiendo bajo el sol del viejo y olvidado verano.

Los colores protagonizan la escena de tu partida para brillar siete veces antes de tu eterna despedida.

Una última mirada al cian de los cielos que grabara para siempre su tinte en tu corazón de romántica poesía.

Mi voz se quedó con tus ganas de aprender a volar los desgarrados vientos que ahora gritan tu nombre.
 
Como una ofelia dormida, ofendida y agasajada por la vida, la sagrada tierra te da la bienvenida.




                                                                    A más ver, Samantha Wind

lunes, 18 de diciembre de 2017

Tristeza

Estoy, pero no estoy.
Todos hablan animados; disfrutan; se divierten.
Yo intento sonreír si se me pregunta, pero la mayor parte del tiempo mi cara no tiene expresión ninguna.
Indiferente o quizá triste.
En realidad, no sé en qué punto me hallo.
Quiero huir, correr lejos de todos y dejar de fingir.
Pero mi indecisión ante todo no me lo permite.
¿Qué pensarían?
Miro a mi alrededor y noto a todos con algo nuevo en sus auras, algo diferente.
Siento que soy la única que no es capaz de introducir un cambio en su ser.
Ahora ya no encajo. Un mero bulto viejo entre un montón de destacados objetos, nuevos y brillantes.

Y algo de lo que si estoy segura es que eso me entristece.



A más ver, 
                   Samantha Wind

viernes, 10 de noviembre de 2017

La ley de la atracción

“Entonces, ¿qué es lo que quiero?” No paro de formular esa pregunta en mi cabeza una y otra vez. Como si repetirla fuese a reducir las corrientes de pensamientos negativos que cruzan mi mente y recorren mi cuerpo. Es una pregunta simple, sin complicaciones.
Ojalá su simplicidad fuese real, pero no. No es más que una mera apariencia que te atrapa para hacerte creer que sigues el camino fácil. Cada vez que algo negativo quiere invadir mi mente rápidamente digo qué es lo que quiero realmente, pero ¿qué es?
Solo aleja los pensamientos que pretenden joderme la existencia por unos breves momentos y, si hay suerte, quizás un día entero. Un día en el que mis vibraciones pasan a ser positivas y hago que la ley de la atracción trabaje a mi favor y no en contra, como normalmente suele hacer. Y ahora, justo ahora, voy en contra de dicha atracción, emano vibraciones negativas que se volverán hacia mí para devorar todo aquello que quede. Entonces, ¿Qué es lo que quiero?
Estamos en ese punto otra vez, huyo del “no” para no enlazar mis pensamientos con eso que intento evitar, pero siempre vuelve como si fuese ese herpes que no quieres tener pero que al final acaba saliendo y te acompaña toda tu vida. Mierda. Entonces, ¿qué es lo que quiero? Mi cabeza casi explota con todos los pensamientos que genera y todos ellos para intentar tapar aquellos que van en contra de la ley de la atracción. Poco a poco empiezo a darme por vencida; quizás la ley de la atracción funcionase únicamente por un día y es por eso por lo que al siguiente te despiertas como si estuvieras de resaca.

Mis esperanzas y fuerzas se agotan. Solo quiero la ayuda de algo que me reconforte y me dé algo de estabilidad, pero sin saber lo que uno quiere no puede ser. Ya no es solo que sea un plasma negro cargado de pesimismo, ahora influye mi indecisión, mi pérdida en el mundo. Quiero elegir una cosa, pero de repente me llama la atención otra que quizás pueda ser mejor. Ahí crece mi dilema de lo que está bien y lo que no, y de si juego en el bando de las vibraciones negativas o positivas o, quizá simplemente estoy en un limbo: perdida y esperando encontrar la persona que realmente soy. Entonces, ¿qué es lo que quiero?



                                                                                          A más ver, Samantha Wind